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Padresfera
Guía de crianza · Agosto 2026

Dentición del Bebé: Cuándo Salen los Dientes y Qué Esperar de Verdad

El calendario real de los dientes de leche, qué síntomas provoca la dentición y cuáles se le atribuyen sin fundamento, qué alivia el dolor y qué remedios conviene descartar.

11 min de lectura
David AlonsoRaquel MadrigalPor David y Raquel · padres

La dentición tiene un problema poco habitual: se le echa la culpa de casi todo. Si el bebé duerme mal, son los dientes. Si tiene diarrea, los dientes. Si le sube la fiebre, los dientes. Es una explicación cómoda porque siempre hay un diente en camino, y por eso encaja con cualquier síntoma.

El problema es que esa comodidad tiene un coste. Atribuir a los dientes un síntoma que no causan retrasa el diagnóstico de lo que sí lo está causando. Esta guía separa las dos cosas: qué provoca realmente la dentición, qué se le achaca sin motivo y qué hacer con lo primero.

Cuándo empieza y por qué varía tanto

El primer diente suele asomar entre los 6 y los 10 meses, y lo normal es que sea un incisivo central inferior. Pero el rango de la normalidad aquí es enorme: hay bebés con diente a los 4 meses y bebés que cumplen el año sin ninguno, y las dos situaciones son perfectamente corrientes.

La variabilidad es sobre todo genética. Si tú o tu pareja tardasteis, es probable que vuestro bebé también. Lo que orienta al pediatra no es la fecha del primer diente, sino que la secuencia sea coherente y que el resto del desarrollo acompañe.

El orden de salida, diente a diente

La secuencia es bastante constante aunque las fechas bailen. Los dientes suelen salir por pares y alternando arriba y abajo:

  • Incisivos centrales inferiores · 6-10 meses. Los dos primeros, los de abajo en el centro.
  • Incisivos centrales superiores · 8-12 meses. Las dos paletas de arriba.
  • Incisivos laterales superiores · 9-13 meses.
  • Incisivos laterales inferiores · 10-16 meses. Con estos se completan los ocho de delante.
  • Primeros molares · 13-19 meses. Suelen ser los más molestos: superficie ancha y encía gruesa.
  • Caninos o colmillos · 16-22 meses. Salen después de los molares, no antes, aunque estén más adelante en la boca.
  • Segundos molares · 23-33 meses. Los últimos, y los que cierran la dentadura de leche.

En total, 20 piezas, normalmente completas alrededor de los 3 años. Que a tu bebé le salgan en un orden algo distinto no suele significar nada por sí solo.

Qué síntomas causa de verdad

La lista real es más corta de lo que se suele creer, y todos los síntomas son locales: pasan en la boca y alrededor.

  • Babeo abundante, a veces con irritación en la barbilla y el cuello por la humedad continua.
  • Necesidad de morder todo lo que alcanza: la presión sobre la encía alivia.
  • Encía inflamada y sensible en el punto exacto donde va a salir el diente.
  • Irritabilidad y sueño más inquieto los días previos a que el diente rompa.
  • Menos apetito de forma puntual, porque succionar o masticar molesta.

Lo característico es que esto dura pocos días alrededor de cada diente, no semanas seguidas. Un bebé irritable durante tres semanas enteras probablemente tiene otra cosa.

El mito de la fiebre alta

Este merece su propio apartado porque es el que más daño hace.

La dentición no provoca fiebre alta. Puede dar unas décimas, no una fiebre de 38,5 °C o 39 °C. Es el consenso de las sociedades pediátricas, y no es una cuestión de matices: la salida de un diente es un proceso local en la encía, no una respuesta inflamatoria capaz de elevar la temperatura corporal de ese modo.

El motivo por el que la creencia persiste es estadístico. Entre los 6 y los 24 meses el bebé pierde los anticuerpos que le pasó su madre, empieza a llevarse todo a la boca y muchas veces entra en la guardería. Es su etapa de más infecciones. Y como en esos mismos meses siempre hay algún diente moviéndose, la coincidencia es casi inevitable. Coincidir no es causar.

Lo mismo aplica a la diarrea. La dentición no la causa directamente; lo que hace es aumentar el babeo y las ganas de morderlo todo, lo que puede alterar las deposiciones o facilitar una infección leve. Una diarrea persistente, con vómitos o con signos de deshidratación, no es cosa de los dientes.

Qué alivia de verdad

Lo que funciona es sencillo y barato: frío y presión. La presión contrarresta la molestia de la encía y el frío la adormece.

  • Mordedor enfriado en la nevera, nunca en el congelador: un mordedor congelado está lo bastante duro y frío como para dañar la encía.
  • Un paño limpio y húmedo, enfriado un rato, para que lo muerda. Cuesta cero y suele funcionar igual de bien.
  • Masaje de la encía con el dedo limpio, presión firme y suave. A muchos bebés es lo que más les calma.
  • Algo frío y firme si ya toma sólidos, siempre con supervisión directa y constante por el riesgo de atragantamiento.
  • Secar la barbilla a menudo con un paño suave, a toques, para prevenir la irritación por babeo.

Si el dolor no cede y el bebé está claramente incómodo, el pediatra puede indicar un analgésico adecuado a su peso y edad. Eso lo pauta él, no internet.

Lo que conviene evitar

  • Collares de ámbar o de dentición. No hay evidencia de que alivien y sí riesgo de estrangulamiento, además de atragantamiento si se rompen y las cuentas se sueltan. Está desaconsejado de forma expresa.
  • Geles con anestésicos locales salvo indicación médica expresa. Algunos principios activos han sido objeto de alertas sanitarias en lactantes.
  • Remedios caseros con alcohol sobre la encía. No es inocuo en un bebé, por poca cantidad que parezca.
  • Mordedores congelados o cualquier objeto rígido helado.
  • Mojar el chupete en miel o azúcar. La miel además está contraindicada antes del año por el riesgo de botulismo del lactante.

Higiene desde el primer diente

La idea de que los dientes de leche no necesitan cuidado porque se van a caer es falsa y sale cara. La caries en un diente de leche duele igual, puede infectarse, y compromete tanto al diente definitivo que viene detrás como al espacio que este necesita para colocarse.

Desde que asoma el primero: cepillo de cabezal pequeño y cerdas suaves, dos veces al día, y pasta con flúor en la cantidad que indique tu odontopediatra según la edad del niño. Antes de que haya dientes, limpiar la encía con una gasa húmeda ayuda a que el cepillado luego no sea una batalla.

Cuándo consultar

Merece una consulta si aparece cualquiera de estas situaciones:

  • A los 18 meses no ha salido ningún diente.
  • Manchas blancas o marrones en el esmalte: pueden ser caries precoz.
  • Encías que sangran de forma llamativa o muy inflamadas.
  • Fiebre por encima de 38 °C, decaimiento marcado o rechazo mantenido del alimento.
  • Un diente que sale con una forma o color claramente anómalos.

El resto del tiempo, la dentición es un proceso normal que se pasa con paciencia, algo frío que morder y bastante menos drama del que se le supone.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad le salen los dientes a un bebé?

Lo habitual es que el primer diente asome entre los 6 y los 10 meses, casi siempre un incisivo central inferior. El rango normal es muy amplio: hay bebés que estrenan diente a los 4 meses y otros que llegan al año sin ninguno, y ambas cosas entran dentro de lo esperable. Lo que orienta al pediatra no es la fecha exacta sino la secuencia y que el resto del desarrollo vaya bien.

¿En qué orden salen los dientes de leche?

La secuencia habitual es: incisivos centrales inferiores (6-10 meses), incisivos centrales superiores (8-12 meses), incisivos laterales superiores (9-13 meses), incisivos laterales inferiores (10-16 meses), primeros molares (13-19 meses), caninos o colmillos (16-22 meses) y segundos molares (23-33 meses). La dentadura de leche se completa con 20 piezas, normalmente alrededor de los 3 años.

¿La dentición provoca fiebre?

Puede provocar una décimas, pero no fiebre alta. Las sociedades pediátricas coinciden en que la dentición no causa fiebre por encima de 38 °C, y atribuirle una fiebre alta es un error con consecuencias: retrasa el diagnóstico de una infección que sí necesita atención. Si tu bebé pasa de 38 °C, la causa hay que buscarla en otro sitio, aunque coincida con un diente saliendo.

¿La dentición causa diarrea?

No de forma directa. Lo que sí ocurre es que el bebé babea mucho más y se lleva todo a la boca, y ambas cosas pueden alterar las deposiciones o facilitar una infección leve. La diarrea persistente, con vómitos o con signos de deshidratación, no es cosa de los dientes y hay que consultarla.

¿Qué alivia el dolor de la dentición?

Lo más eficaz es también lo más simple: frío y presión. Un mordedor limpio enfriado en la nevera (nunca en el congelador), un paño limpio y húmedo enfriado para que lo muerda, o el masaje suave de la encía con el dedo limpio. Si el bebé ya toma sólidos, algo frío y firme bajo supervisión constante. Para el dolor que no cede, el pediatra puede indicar analgesia adecuada al peso.

¿Los collares de ámbar sirven para la dentición?

No hay evidencia de que funcionen y sí un riesgo real de estrangulamiento y de atragantamiento si el collar se rompe y las cuentas se sueltan. Las agencias sanitarias y las asociaciones de pediatría desaconsejan expresamente los collares de dentición de cualquier material. No es un debate abierto entre expertos: es una recomendación clara.

¿Hay que lavar los dientes de leche si se van a caer?

Sí, desde que asoma el primero. La caries en dientes de leche duele igual, puede infectarse y afecta al diente definitivo que viene detrás y al espacio que este necesita. Se limpia con un cepillo de cabezal pequeño y cerdas suaves, dos veces al día, con pasta con flúor en la cantidad que indique tu odontopediatra según la edad.

¿Cuándo debo consultar al pediatra por los dientes?

Si a los 18 meses no ha salido ningún diente, si observas manchas blancas o marrones en el esmalte, si las encías sangran de forma llamativa o están muy inflamadas y enrojecidas, o si aparece fiebre por encima de 38 °C, decaimiento marcado o rechazo mantenido del alimento. Esos signos no son dentición y merecen una valoración.

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